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Las claves del proyecto
 
LAS CLAVES DEL PROYECTO
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1-¿Cuáles son los elementos clave para favorecer la movilidad peatonal en travesías urbanas?

La definición de travesía urbana es la de una carretera que pasa por un núcleo de población, el punto de partida fundamental para favorecer la movilidad peatonal es cambiar el concepto de carretera por el de calle que comporta la idea de mejora de espacio público. Esto repercute automáticamente en la exigencia de unas determinadas condiciones a la vía: menor velocidad de los vehículos, mayor volumen de espacio para el peatón. Favorecer la movilidad de éste significa, en definitiva, transformar una carretera en una calle.


2-¿Cuáles son los principales inconvenientes asociados a las travesías urbanas?

Las travesías urbanas suponen obstáculos a la comunicación entre dos partes de una población, dificultan la libertad de movimiento de los ciudadanos y de los bienes lo que repercute negativamente en la economía local. También afectan a la seguridad tanto de automovilistas como de peatones ya que la velocidad propia de una carretera es incompatible con las necesidades urbanas donde coexisten móviles que se desplazan a velocidades inferiores a la de los vehículos de paso.

3- ¿Si una travesía urbana se transforma en calle puede seguir realizado su función inicial?

Si se entiende por función inicial la de canalizar el tráfico de paso la respuesta es afirmativa. Lo que sucede es que dicho tráfico es sometido a una moderación o restricción para que su impacto sea menor. Debe hallarse un punto de equilibrio entre el derecho a circular del automovilista y del peatón a desplazarse por su municipio. Ambas funciones pueden y deben ser compatibles.

4-¿Existe una solución única o estándar para lograr el punto de equilibrio?

No porque, las intervenciones o soluciones que se aplicaran están en relación con las características concretas del tramo en el que se actúe. En este sentido las variantes son múltiples: diferentes anchos de la calzada, presencia o no de coches aparcados, posible existencia de un carril bus.

5- Por tanto, se requiere un estudio previo.

Es fundamental. Hay que conocer todo el entorno de la travesía de la forma más detallada posible con la identificación de los pasos peatonales existentes, el flujo de personas que circulan habitualmente por la zona, la existencia de ejes de desplazamiento relacionados con la presencia de centros atractores. El análisis se extiende a las características de las aceras -anchura, estado de conservación- También se debe analizar la vía con el flujo de vehículos (IMD o vehículos/hora), así como la incidencia de los accidentes, la presencia de ruido, la velocidad de los vehículos, la iluminación, la presencia de elementos reductores de la velocidad. Otros elementos a tener en cuenta son la presencia de carriles-bus y paradas, espacios para carga y descarga de mercaderías, aparcamientos en superficie y carriles para bicicletas y su uso.

6-¿Cómo se lleva a cabo este estudio y cómo se organiza la información recopilada?

Se debe desarrollar un trabajo de campo ya sea con aparatos específicos –aforos, sonómetros, cámaras fotográficas- o con anotaciones fruto de una inspección visual. Los datos se pueden trasladar a un mapa esquemático manual o volcarse a un Sistema de Información Geográfica (GIS).

7-¿Qué criterios se tienen en cuenta para aplicar las soluciones?

La tipología de pasos de peatones y las intervenciones en las aceras dependerán de los flujos de vehículos y viandantes. Su número y ubicación se elegirán en función de la magnitud del tramo urbano teniendo en cuenta que este requiere pasos cada 100 ó 150 metros mientras que en el tramo periurbano la necesidad es menor. Para la reducción de la velocidad se escogerá el sistema (bandas, estrechamiento de calzada, plataformas sobreelevadas en intersección, etc.) que se considere más adecuado en función del grado de pacificación del tráfico que se pretenda, una elección que puede consistir en la combinación de varios sistemas.

8-¿Qué ventajas comporta la situación final tras la aplicación de las soluciones?

Son dos ventajas muy claras: la mejora de la calidad y la cantidad del espacio público para el peatón -y eventualmente para el ciclista- y el aumento de la seguridad para todos los móviles que comparten la travesía ya transformada en calle.