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La iluminación natural es, siempre que esté disponible, la mejor opción desde el punto de vista ambiental y económico así como del confort. Junto a  la entrada de luz por  los ventanales, existen soluciones técnicas  que permiten captar y conducir la luz del exterior para iluminar zonas interiores de edificaciones que no tienen la posibilidad  de recibir dicha luz o que sólo pueden hacerlo de manera limitada. 
 
En este sistema la  captación de la luz se produce a través de  cúpulas  de cristal situadas normalmente en las cubiertas de los edificios –aunque también pueden estar en fachadas o en pavimentos- La luz es reflejada hacia un tubo, que puede tener distintas longitudes, cuyo interior es de aluminio de alta reflectancia  con un tratamiento superficial de plata, que evita la pérdida de intensidad de la luz captada inicialmente. Finalmente, la luz será difundida en el interior de forma homogénea.

Existe otra tecnología para conducir la luz que, en vez de utilizar los tubos de aluminio, emplea la fibra óptica. En este caso la luz del exterior es captada por unos paneles con una trama de lentes que siguen el movimiento del sol. Detrás de cada lente hay un capilar de fibra óptica que transportará junto a los otros la luz hasta el lugar correspondiente. Una vez en el interior, los puntos de difusión de la luz pueden combinar la natural con la artificial. Un fotosensor controla la cantidad de luz artificial utilizada en función de la cantidad de luz natural.
 
Una variante de iluminación natural es la que se basa en la reflexión a través de un sistema de espejos que  canaliza la luz hacia el interior de los edificios. Esta variante se aplica a espacios comunes como patios interiores profundos e incluso estaciones y galerías subterráneas.
 
El objetivo de todos estos sistemas es la iluminación de espacios de diferentes dimensiones en base a la luz del día. Pueden aplicarse al ámbito doméstico pero también, y de manera significativa, al sector industrial y al terciario ya que miles de naves logísticas, industriales o de uso comercial y oficinas utilizan hoy de manera preferente la luz artificial cuando su actividad es fundamentalmente diurna.