Desde el 1 de Enero de 2008, el gobierno de Cataluña
ha establecido el límite máximo de 80 km/h en las principales vías de
acceso a Barcelona a su paso por 16 municipios de la primera corona, con el fin
de reducir la contaminación y la siniestralidad. La medida se enmarca en un Plan
más amplio de mejora de la calidad del aire en el área metropolitana de la
capital catalana dónde la gestión de la velocidad se convierte en un instrumento
principal en el transporte terrestre.