Sant Cugat es uno de los
municipios del Área Metropolitana de Barcelona que ha experimentado un
crecimiento más elevado en los últimos años. Este crecimiento ha ido acompañado
de un elevado consumo de agua, especialmente en el sector doméstico. Para
intentar reducir este incremento de consumo, el municipio cuenta des de finales
de 2002 con una ordenanza municipal para el ahorro de agua. El objetivo de
esta ordenanza es reducir el consumo doméstico de agua hasta los valores
recomendados de 180 L/ persona y día para el año 2010.
La
filosofía que hay detrás de la ordenanza es la de ajustar la calidad del agua a
las exigencias de cada uso. Efectivamente, se usan grandes cantidades de agua
potable para usos que no requieren de tanta calidad. Esto representa una
incoherencia, ya que se desperdicia un recurso limitado. El hecho de reutilizar
las aguas cuando sea técnicamente posible permite evitar los elevados costes
económicos y energéticos que supone la potabilización del
agua.
Dada
la singularidad de Sant Cugat del Vallès, en el que aproximadamente el 70 % del
consumo de agua es doméstico (5,5 millones de m3/año para el 2002), y
en el que el consumo doméstico medio era muy superior al de los otros municipios
del Área Metropolitana de Barcelona, la adopción de una ordenanza que incidiera
sobre las nuevas construcciones para uso residencial, hotelero o deportivo,
supuso una herramienta clave para poder conseguir el control en la adopción de
mecanismos que permitieran la reducción en el consumo de agua en un sector
lejano a la administración autonómica o estatal.